viernes, 15 de octubre de 2010

MARKARIAN FUE ENTREVISTADO POR LA FIFA.


El técnico de la selección nacional, Sergio Markarián, le concedió una amplia entrevista a la página web de la FIFA y dijo que “no hay margen de error en tema de disciplina”. El “Mago” habló de sus inicios y hasta del Mundial de Sudáfrica.
“No fueron años simples, claro está, pero el esfuerzo y la dedicación han valido la pena. A treinta y cinco años de tomar aquella decisión, el apoyo incondicional de su mujer en los tiempos difíciles ha brindado sus frutos. Actualmente, el ‘Mago’ cuenta con una trayectoria exitosa que lo ha llevado a dirigir en Perú, Chile, México, Grecia y Paraguay, donde logró clasificar a la Albirroja para la fase final de la Copa Mundial de la FIFA Corea/Japón 2002”, es la entrada que le hace FIFA al técnico nacional.

Tomado de FIFA.com

-Señor Markarián, muchas veces se ha dicho que para dirigir un grupo hay que tener un pasado como futbolista profesional. Sin embargo, al igual que José Mourinho, Arsene Wenger o Carlos Parreira, usted es uno más en la lista de excepciones a la regla. ¿Cómo se explica?

Siempre reconocí que aquellos que han jugado en el primer nivel tienen una gran ventaja sobre nosotros. Quienes no tuvimos esa suerte, porque evidentemente ha habido otros que jugaban mejor, tenemos que adoptar una visión diferente y más global del juego. Pero en mi caso, al menos, me preparé desde lo que son los recursos que utilicé para ser un gerente profesional. Me ha servido mucho: el manejo de grupo, cursos sobre la toma de decisiones, manejar teorías de
motivación… todo está relacionado. Podría decirse que transformé una desventaja en una gran ventaja.

-¿Cómo fue dejar la gerencia profesional en una empresa distribuidora de combustibles para apostar por el fútbol?

En los primeros diez años fue muy pero muy difícil. Fueron años en los que perdí status y nivel adquisitivo. ¡Tuve que vender el Mercedes Benz para manejarme en colectivo! (risas) Pero mi mujer me apoyó muchísimo y, con el tiempo y el trabajo, llegaron los mejores contratos y las oportunidades en el exterior. Cuando tomé la decisión fui criticado por todo mi entorno: amigos, colegas, algunos familiares. Pero seguí mi pasión, que es lo más importante, y hoy puedo decir que no me equivoqué. Creo que es un gran mensaje de vida para mis hijos y nietos, que deben seguir lo que los apasiona sin medir los riesgos.

-Las vueltas de la vida lo han llevado hoy a dirigir a la selección peruana. ¿Cómo evalúa el comienzo de esta experiencia?

Hemos trabajado muchísimo desde nuestra llegada. Planteamos un plan muy ambicioso con puntos bien claros: ver y seguir a jugadores del medio local, reunirnos con otros entrenadores, plantear ciclos de entrenamiento fuera de las fechas FIFA, visitar a los futbolistas en Europa, vincular al equipo mayor con las juveniles, abrir un diálogo directo con la prensa; reunirnos con dirigentes, el Estado y firmas privadas para lograr el soporte necesario para el deporte en general. ¡Y lo hemos hecho todo! Pareciera que estuvimos más de dos meses. Pero el resto es lo más lindo: entrenar y jugar.

-¿Cómo se explica que con tan buenos jugadores, Perú lleve fuera de la Copa Mundial de la FIFA desde 1982?

En Perú hay muy buenos jugadores, aunque quizás no en la cantidad suficiente para sostener una eliminatoria de tres años y medio. Un torneo de semejante duración es una carrera de resistencia. Por razones externas a lo que fue su estructura formativa a lo largo de su historia, en el último tiempo esta fase ha tenido déficits. El resultado es simple: hay buenos jugadores, pero en menor cantidad que Argentina, Paraguay, Colombia, Brasil, Uruguay… ¡y son nuestros rivales directos! Pero la Federación está trabajando para recuperar la parte formativa con torneos más serios para juveniles y la búsqueda de hacer debutar jugadores más jóvenes para darle experiencia a las selecciones menores. Ese es el camino.

-El fútbol peruano estuvo salpicado por cuestiones disciplinarias en los últimos años. ¿Le preocupa de cara al futuro?

Ese es un problema del fútbol mundial, no es excluyente del fútbol peruano. Los jugadores exitosos proceden de determinadas maneras, tienen un comportamiento especial… ya he hablado con mis jugadores al respecto: no tenemos margen de error. Cuando vestimos la ropa de la selección, la conducta debe ser intachable. No soy partidario de sancionar o de tener un control severo, pero el que no entienda cómo debemos comportarnos, será mejor que ni venga. Afortunadamente, creo que lo han entendido bien.

-¿Cuenta con los líderes necesarios para formar un grupo homogéneo?

Habría que profundizar en el significado del término liderazgo. A mi forma de verlo, se refiere a cierta actitud que tienen algunos individuos para lograr que los demás los sigan. Y los hay de distinta categoría: los que pesan en la interna del grupo, aquellos que tienen importancia para el rival, o los que encabezan los tratos con la dirigencia y la prensa. En Argentina, por dar un ejemplo, los liderazgos de Javier Mascherano y Juan Verón son diferentes… Perú también tiene a esos jugadores, a sus líderes. Y todos son válidos, lo importante es lograr la convivencia y que trabajen todos juntos con un mismo objetivo.

-Por lo que ha visto hasta el momento… ¿qué expectativas tiene de cara a la Copa América del año próximo?

Indudablemente, los que jugaron el Mundial tienen una ventaja por sobre el resto: no sólo clasificaron en la eliminatoria, sino que hicieron un buen torneo en Sudáfrica. Eso los fortalece ya que, entre otras cosas, les ha permitido establecer ya una base muy joven que estará presente en los próximos campeonatos. A los que no clasificamos nos corresponderá crecer y tratar de alcanzarlos, pelear con respeto para ganarnos un lugar de privilegio. Para Perú, la Copa América representa dos cuestiones: la oportunidad ideal de recuperar el prestigio de su historia y un medio para armar y fortalecer al equipo de cara a las eliminatorias.

-Hablemos del Mundial de Sudáfrica: ¿hubo algo que lo haya sorprendido tácticamente?

Desde el juego no, aunque en lo táctico se perdió el prurito de defender a ultranza. Es un tema particular, porque esa percepción habilita a repetirlo. La prensa, por ejemplo, ya no lo ve como un sistema diabólico ni mucho menos, sino que ha empezado a resaltar virtudes en quienes juegan de esa manera. Todo eso genera un fútbol conservador. Desde lo técnico fue un torneo bajo, que no expresó en resultados finales la superioridad de Sudamérica por sobre el resto. Para mí esa diferencia está más marcada que antes, aunque no se vio reflejada al final por las sorpresivas eliminaciones de Argentina y Brasil en cuartos de final. De lo contrario, creo que habríamos tenido tres semifinalistas sudamericanos. ¡Y no olvidemos que España estuvo a punto de ser eliminada por Paraguay!

-Se habla mucho actualmente sobre España como modelo a seguir, algo que ha despertado distintas corrientes de pensamiento. ¿Qué opina al respecto?

Creo que hay que respetar todas las posturas. Por ejemplo, nadie puede discutir que es bueno imitar lo que está bien hecho. Pero cuidado: Grecia ganó la Eurocopa en 2004 y algunos querían sumarse a ese estilo. Y ese modelo no era para ser imitado, puedo decirlo yo que lo impuse previamente en el Panathinaikos: un sistema en el que uno se supone inferior al rival e intenta sacar provecho de lo que mejor hace en el campo. De todos modos, soy partidario de respetar los estilos nacionales: hay que jugar bien.

-¿Podría explayarse un poco más al respecto?
Hay que respetar un estilo, una expresión estética: Perú tiene que jugar como le gusta a su gente, que es distinto a lo que le gusta a la gente en Argentina, en Brasil, en Uruguay o en Paraguay. Somos todos distintos. Existen componentes psicosociales y futbolísticos que hacen al estilo de cada país: la forma en el uso de la cancha, la profundidad y el largo de los pases, todo eso hay que tenerlo en cuenta.

-Y en ese contexto, Perú siempre ha tenido jugadores técnicos…
Sí, técnicos y que juegan lindo, pero que han estado lejos de la eficacia. Nuestro trabajo será promover esa creatividad de los jugadores y agregarles una dosis de trabajo que permita manejar los momentos de los partidos, defender bien y lastimar cuando se ataca.

Para ir terminando, nos gustaría quitarnos una duda. Hace poco se publicaron unas declaraciones suyas en las que manifestaba que prefería no enfrentarse con la selección uruguaya. ¿Es así realmente?

Sí, siempre me ha dolido hacerlo. Es un factor de perturbación emotiva, le diría. Lógicamente, si me toca enfrentar a Uruguay voy a cumplir con mi trabajo y a hacer lo mejor para Perú, pero mientras pueda evitar enfrentarlo, me sentiré mejor.
Nací en Uruguay, mi familia y mis amigos están allí, quiero al país y pretendo que le vaya bien a la selección. Las veces que la enfrenté, por ejemplo con Paraguay, me ha ido bien. Pero al margen de la satisfacción profesional, después del partido queda la sensación de que amigos, compatriotas y familiares están tristes. Es complejo, a mí me pesa.

FUENTE:
http://www.libero.pe/

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